lunes 4 de mayo de 2009

Lecturas

Al poner en funcionamiento este año el Aula Virtual del centro este blog se ha quedado un poco "estancado". Si comparamos con el año en que lo pusimos en marcha, las entradas de este curso han sido pocas, así que sí podemos decir que hoy volvemos a "despertar", y además con una entrada relacionada con lecturas, pues ya están en marcha las lecturas para este trimestre y quiero recordarlas:

Esta semana trabajaremos el libro de Manuel Rivas, una serie de cuentos que tienen algunos elementos en común. En principio, muchos están situados en A Coruña, pero todos tienen una ambientación gallega. Reconocemos nuestros "temas", nuestros sitios, nuestros problemas; algunos rememoran el ambiente de posguerra, la inmigración, el hambre, y todos están escritos con la prosa poética que caracteriza a este escritor. A mí me gustó este fragmento de El partido de Reyes. Vosotros también deberéis elegir un fragmento. ¿Cuál?

Hizo lo más difícil. Intentó driblar al gigante y, de hecho, lo sentó de culo sin tocarlo, pero Tokyo reptó en el lodazal como un cocodrilo y trabó con las fauces de las manos el pie izquierdo de Félix. Era un penalti claro, la máxima pena, pero nadie reclamó. Todos los demás fuimos ralentizando la escena hasta quedar inmóviles y mudos espectadores de aquel duelo. El gigante intentó sujetar la pierna de Félix par derribarlo, pero se fue escurriendo. A la desesperada, agarró la bota, que le quedó en las manos como un pez muerto. Liberado del cepo, tambaleándose, Féliz avanzó hacia la meta. Lo veíamos a cámara lenta. En aquel tris inconcebible, los postes y el larguero de eucalipto, mal pintados, con la memoria reverdecida de la antigua piel, formaban un arco del triunfo en el horizonte. Había dejado de llover. De entre las nubes, salió el efecto especial de un haz de luz que parecía enfocar al héroe. Había surgido también de improviso la pirotecnia del arco iris y pisábamos en las pozas las serpentinas caídas de aquel cielo poco antes pavoroso.

Creo que los de las Casas Baratas y nosotros comprendimos en ese momento, de alguna manera, lo que el viejo párroco, el iracundo don Pedro, llamaba el Estremecimiento Divino. Después de la respresentación de la pasión de Cristo en la Semana Santa, nos interpelaba con el displicente sarcasmo de quien trata con una tribu de paganos irrecuperables: "¿Habréis sentido al menos el Estremecimiento Divino?"

- Eso sí, don Pedro.

Nos daba mucha risa ver al concejar Bartal vestido de centurión romano, con la panza de un buey, las piernas trencas al aire, impartir órdenes por un megáfono: "¡El buen ladrón que tire ese puro! ¡En la cruz no se fuma, hostia! ¡Es un ultimato! Educación, señores, ¡me cago en el infarto del Sagrado Corazón!".

Féliz y el estremecimiento. Los sentimientos tienen días. Oyes hablar de ellos. Están ahí, como una simiente. Hay sentimientos que no nacen nunca, que sólo los conocemos de oídas o los imaginamos. Recuerdo esa escena, por otra parte cómica. La sentí de verdad. Una planta que trepaba por los pulmones, por la garganta y hacía cosquillas en los ojos." (pp. 96-97, Edit. Alfaguara)

domingo 8 de marzo de 2009

Mujeres en la historia

Enlaces para trabajar la biografía de mujeres:

"Y yo daré a los hombres en sustitución del fuego un mal que acogerán contentos, abrazando su propia desgracia".

Así habló el padre de los dioses y de los hombres y se echó a reír. Luego ordenó al ilustre Hefaistos que mezclara al punto tierra y agua y formase con la pasta una hermosa doncella semejante a las diosas inmortales a la que daría naturaleza humana en su carne y en su voz. Y mandó también a Atenea que le enseñara las tareas femeninas y el tejido de lienzos y demás. Y a la dorada Afrodita que ungiera su frente con la gracia y le comunicara la vehemencia del deseo y de la inquietud que fatiga los miembros. Mandó también a Hermes el Mensajero, vencedor de Argos, que la dotara de impudicia y falsedad.

Así habló, y todos obedecieron al soberano Zeus, hijo de Cronos. El famoso dios lisiado, conforme lo ordenado, modeló al punto la imagen de una casta virgen; y a continuación Atenea, la diosa de ojos claros, la vistió y le ciñó el cinto; las Gracias divinas y Pitia, la venerable, le colgaron al cuello collares de oro; las Horas de hermosas cabelleras prepararon para la que acababa de ser creada guirnaldas de flores primaverales; Palas Atenea le puso los vestidos y la acabó de adornar y el Mensajero, vencedor de Argos, la llenó de engaños, adulaciones y perfidias; todo como quería el tronante Zeus. Y finalmente el Heraldo de los dioses la dotó de palabra, llamando Pandora a tal mujer, pues todos los Olímpicos habíanle hecho un don a fin de hacerla fatídica para que fuera el azote de los mortales.

Terminada esta trampa, efectiva e irreversible, el padre de los dioses envió a Epimeteo, con dicho regalo, al veloz mensajero, vencedor de Argos. Epimeteo no se preocupó de lo que le había dicho Prometeo: que no aceptara regalo alguno de Zeus Olímpico, sino que se los devolviera a fin de evitar una desgracia a los mortales. Mas aceptó el regalo y no comprendió su error sino una vez sufrido el daño.

Antes de ello la raza de los hombres vivía en la Tierra libre de todo mal, de la pesada fatiga y de las dolorosas enfermedades que traen la muerte a los hombres. Pero la mujer Pandora, al levantar con sus propias manos la gran tapa de la vasija que las contenía, soltó y derramó sobre los hombres las mayores miserias. Sólo quedó en el interior del infranqueable recinto la Esperanza, sin salir de la vasija, pues Pandora había vuelto a poner la tapa haciendo la voluntad de Zeus, el portador de la égida y conductor de las nubes. En consecuencia, desde entonces hay entre los hombres innumerables desgracias y la Tierra y el mar están llenos de males.

Hesiodo, Trabajos y días.

viernes 20 de febrero de 2009

Caminante, no hay camino...

viernes 6 de febrero de 2009

La novela contemporánea

Este año el Premio Cervantes se le concedió a un escritor de origen catalán, Juan Marsé, sobre el que vamos a realizar una pequeña investigación. Para empezar dejo aquí el programa que "El ojo crítico" dedicó a este autor el día en que se supo que le habían concedido este Premio. Prestad atención, porque sobre los primeros minutos de este programa tendréis que contestar a unas preguntas.
(Procedencia de la imagen)

miércoles 28 de enero de 2009

Ejemplo de texto argumentativo oral

Good Will Hunting
Enlace con el texto completo